
Mónica Foronda
3er. Año de Psicopedagogía
Que impresionante es darse cuenta que con el pasar de los años lo único que queda en las personas con las que se ha convivido son las enseñanzas que se han podido transmitir y han dejado huella.
Con el correr de los años se puede pensar que no se ha logrado hacer nada con las personas que han pasado por nuestras vidas porque no se ha tenido el tiempo suficiente de charlar para poder transmitir todo lo que se desea, pero es el momento de pensar y preguntarse ¿qué tanto he enseñado con mi ejemplo? Entonces cabe considerar que las diversas situaciones y circunstancias han sido un obstáculo, para poder enseñar a los más jóvenes. A continuación se describe una carta encontrada en un libro titulado "Nuevas Anécdotas y Virtudes" de Julio Eugui en el que narra una situación en la que a pesar de las circunstancias y situaciones más variadas se puede aprender mucho como lo hizo esta joven que escribió en un medio de comunicación lo siguiente respecto a sus padres:
"Gracias padres, por lo generosos que habéis sido al tener tantos hijos: dieciséis. Gracias por la educación que hemos recibido y que nos habéis dado: enseñándonos, ya desde pequeños, a querer a los demás, a sacrificarnos por los demás; a no quejarnos; a llenar nuestro tiempo con un horario y un orden. Gracias por la alegría y cariño que habéis derrochado. Gracias porque nunca hemos sido testigos de una riña vuestra. Gracias por la formación moral y religiosa; sin ella, ahora, yo misma no sería capaz de afrontar grandes problemas. ¡Ojala que a mis hijos les quedara algo de esto! Gracias por haberme dado una gran fe y confianza en el Señor y en su Madre Santa María. En verdad que tenemos problemas y penas, pero también es verdad que somos muchos para llevarlas y el peso queda repartido. Desde estas líneas quiero rendiros un homenaje público, ya que nunca habéis aceptado ningún premio a costa nuestra. Dios os premiará en la otra vida. Y un fuerte abrazo de una de vuestras hijas que no pudo estar presente en vuestro aniversario."1
Muchas veces no hay oportunidad de charlar o posiblemente se han dejado conversaciones a medias, pero lo importante es el ejemplo de vida que demos a las generaciones venideras.
En los adultos suele pasar que no se dan cuenta que todo lo que hacen tiene una gran influencia en los niños y adolescentes, desde su forma de hablar, caminar e incluso los consejos que puedan dar. También suele suceder que los jóvenes sin experiencia piensan que los abuelos son anticuados, que sus consejos ya pasaron de moda y no toman en cuenta la experiencia que poseen luego de haber vivido tanto. Pero aunque no lo parezca están muy atentos y resuenan constantemente en su interior los consejos recibidos que incluso les llevan a cambiar comportamientos y actitudes que los estaban llevando por mal camino. Es increíble ver que al final de la vida sin darse cuenta habrán enseñado más de lo que se imaginan en muchos ámbitos y puede ser que en alguna ocasión escuchen respuestas como esta, a preguntas tan sencillas como: ¿cómo quieres cortarte el pelo? Yo, calvo como papá.
Cfr. I. Segarra, El pan de cada día ↩