Por Crista Luna
Estudiante de Periodismo
Un hombre de baja estatura, de piel morena, ojos pequeños que se opacan con la sonrisa de oreja a oreja y el pelo siempre bien peinado, se pasea por los pasillos, aulas y jardines de la Universidad todos los días, pendiente de ver qué tareas debe realizar. Muy temprano da los buenos días a quien le pase enfrente, más tarde comienza con un “muy buenas tardes” y cuando el sol se esconde y las fuerzas que le quedan ya son pocas, termina con un “buenas noches” que reflejan el arduo trabajo del día.
Don Feliciano, conocido por todos como don Félix, forma parte del grupo de mantenimiento de la Universidad del Istmo, a la que se refiere como su casa y su hogar, desde hace 10 años.
Siempre se caracterizó por estar pendiente de las necesidades de la UNIS, trabajar con una sonrisa, su buen humor y entablar conversaciones con los alumnos. En los pasillos se le ve siempre contento y con ganas de trabajar. Cuando pasa caminando por los pasillos se oye a los estudiantes gritarle ¡qué pasó don Félix! ¡Cómo va don Félix!
Este gran trabajador de 48 años y oriundo de Suchitepequez, nos dice adiós. Don Félix es un gran ejemplo a seguir, que dejó huella en la UNIS y que se le recordará siempre por haber dado lo mejor. Le deseamos muchos éxitos.