Por Luisa Fernanda Molina G.
Estamos iniciando febrero, mes conocido por todos como el mes del amor y la amistad. Ya no tardan en llegar los anuncios de regalos, tarjetas, chocolates y globos para agradar el próximo 14 a las personas que apreciamos y a quienes les queremos demostrar, a través de esos detalles, que son importantes para nosotros.
Al hablar de la amistad pienso en el ambiente que se vive aquí en la UNIS. Llevo cinco años de trabajar en la Facultad de Arquitectura y Diseño y me doy cuenta de que es muy particular la convivencia en este lugar. Todos nos conocemos y nos llamamos por nuestro nombre. Pasamos en el trabajo aproximadamente la tercera parte de nuestro día, lo cual permite estrechar lazos y tomar cariño y aprecio a las personas con quienes trabajamos.
Otro aspecto característico es la preocupación de unos por otros; hacemos lo posible por estar pendientes de las preocupaciones, alegrías, penas, etc., de los demás. Se palpa la solidaridad. También se organizan celebraciones en fechas especiales para nuestros compañeros. Cada mes nos llega un correo con los cumpleañeros, lo cual facilita felicitarlos y rezar por ellos ese día especial.
Se respira un clima de armonía, que no debe confundirse con que todo es tranquilidad, que no existen problemas o que nunca haya estrés, pero sí que se intenta llevar a cabo las labores en armonía. Se procura hacernos más amable la vida y aprovechar todo lo bueno que en la UNIS tenemos.