Libro del mes



Víktor E. Frankl (1905-1997)

Es considerado el más famoso psicoterapeuta de este siglo y el último de la generación de la Escuela de Viena.
Frankl nació el año 1905 en Viena, ciudad a la que regresó en 1945 después de la guerra, a diferencia de lo que hicieron muchos de sus compatriotas. Durante su época de estudiante estuvo en contacto con Freíd y fue alumno de Adler, lo cual no le impidió crear la logoterapia, denominada la tercera escuela Vienesa de psicoterapia.

Hasta 1942, en pleno apogeo de los nazis, estuvo trabajando en una clínica judía de Viena, pero finalmente él y su familia fueron internados en el campo de concentración Thersienstadt. Fue precisamente en los campos de concentración donde perfiló su teoría basada en la búsqueda de un sentido para la vida del hombre, superando así la interpretación de las disfunciones emocionales y psísquicas del individuo como una consecuencia de desajustes instintivos o subconscientes.

Frankl fue profesor de Neurología y psiquiatría en la Universidad de Viena y ejerció la cátedra de logoterapia en la Universidad Internacional de San Diego, en California. Ofreció conferencia en un total de 208 universidades y veinte de ellas le otorgaron el título de doctor honoris causa. Sus libros han sido traducidos a veintiún idiomas, incluido el chino, el coreano y el Japonés

En esta obra, Víktor E. Frankl explica la experiencia que le llevó al descubrimiento de la logoterapia. Prisionero, durante mucho tiempo, en los desalmados campos de concentración, él mismo sintió en su propio ser lo que significaba una existencia desnuda. ¿Cómo pudo él –que todo lo había perdido, que había visto destruir todo lo que valía la pena, que padeció hambre, frío, brutalidades sin fin, que tantas veces estuvo a punto del exterminio-, cómo pudo aceptar que la vida fuera digna de vivirla? El psiquiatra que personalmente ha tenido que enfrentarse a tales rigores merece que se le escuche, pues nadie como él para juzgar nuestra condición humana sabia y compasivamente.

Las palabras del doctor Frankl alcanzan un temple sorprendentemente esperanzador sobre la capacidad humana de trascender sus dificultades y descubrir la verdad conveniente y orientadora.